Desde que vi el trailer por primera vez después del festival de Venecia del año pasado supe que me iba a enamorar de esta película. Un musical hecho en Hollywood sobre Hollywood, con Emma Stone y Ryan Gosling, ¿qué más perfecto podría ser?

Si todavía no la han visto les pido que lo hagan. La historia que Damien Chazelle escribió y dirigió es una alegoría del mundo cruel, frío y distante, pero también fantástico de Hollywood. Nos muestra una historia que fácilmente podría ser cliché, pero de una forma original y novedosa, que nos conmueve pero también nos alegra.

Es una película que pasará por todas tus emociones y que seguro te hará sentir identificado en más de una parte. No por nada ha sido un éxito de taquilla y se ha ganado todos los premios hasta ahora. Hay que ver qué pasará en los Oscars, pero seguro se llevará más de algún premio esa noche.

Si te gustan los musicales, las historias románticas y todo lo que representa Hollywood, entonces seguro amarás La La Land o La ciudad de las estrellas, como fue traducida al español. No te espantes tampoco si no eres fanático de este género. No es una especie de Glee y la película en su mayoría es hablada y no cantada. Además, tampoco es un verdadero musical con grandes bailes o es un espectáculo al estilo Broadway —ni tampoco pretende serlo— sino que más bien es un homenaje a lo que fue el cine hace décadas.

“Brindo por los que sueñan, por insensatos que parezcan. Brindo por los corazones que se rompen, por los desastres que hacemos”, canta Emma Stone en una de las escenas más conmovedoras de la película. Palabras que en el público no rebotan fácilmente y que quedan en la memoria de todos los que han soñado con algo, pero han fracasado. Por eso es tan buena la historia, porque nos demuestra la realidad actual de todos los artistas de una forma muy vulnerable y sincera, que no siempre estamos acostumbrados a ver.

Buena música, buenas actuaciones y una muy buena historia. Una oda que celebra el cine, el jazz y la ciudad de Los Ángeles, pero sobre todo, las ganas de vivir y creer de cada uno de nosotros.